¿EXISTEN
HOY LOS HÉROES?
Cuando
escucho la palabra misión me imagino a los superhéroes que aparecen en los
comics y en las caricaturas, creados por Stan Lee, Bob Kane, Joe Shuster o
Jerry Siegel, me es inevitable cuando he participado en misiones compararme con
ellos, quizá porque soy fan de estos personajes desde que soy niño, y la
comparación puede ayudar, pero sólo se aproxima de algún modo a lo que
realmente es en su verdadero concepto.
También se le
llama misión a la razón de ser de alguna empresa, su giro, aquello a lo que se
dedican.
Creo que hay
una misión que realmente vale la pena, ya que viene por Jesucristo, el Hijo de
Dios, el Gran Misionero, enviado por el Padre, el que dejo ese lugar a la
derecha del Padre para venir a darnos la salvación y anunciarnos el amor del
Padre. El que se encarnó a tal grado que asumió lo que es más propio del ser
humano: la muerte, para así poder vencerla mediante la Resurrección.
Es la misma
misión que la Iglesia realiza por todo el mundo desde que Jesucristo ascendió
al cielo, y que ahora nuestro grupo de apostolado de la cruz realizó en 4
parroquias con distintas realidades sociales en ocasión de la Semana Santa, la
semana más grande de todas, la más dramática, la más trágica, donde surge la
lucha entre la luz y las tinieblas, entre la vida y la muerte, entre la
tristeza y la alegría, entre la esclavitud y la libertad.
Ser misionero
significa ser audaz y aguerrido, es entregarlo todo por amar, por servir. Dios
bendice al misionero que se entrega y esto lo he podido comprobar al descubrir
la ofrenda de vida que realizan mis jóvenes amigos de los cuales me siento muy
orgulloso y muy honrado de que sean lo sean. Juntos hemos recorrido un camino
largo desde hace tiempo y ahora me da alegría poder verlos transmitir lo que
han recibido: el mensaje de amor y de salvación de parte de Nuestro Señor
Jesucristo.
Cada uno
tiene alguna anécdota que contar, yo mismo puedo decir que fui molestado por un
policía al momento en que en Potrero Anáhuac estaba acompañando a los chicos
que hacían visiteo, quizá quería una “mordida”, después de platicar un rato
terminó pidiéndome informes acerca de cómo bautizar a su hija. Fué un momento
algo complicado, pero si no fuera por esos momentos ¿qué contamos después a los
amigos? Y cada quién vivió en su lugar de misión diferentes aventuras que
dieron alegría y luz a su vida.
Puedo decir
que vi a Dios en los jóvenes misioneros, especialmente cuando los veía rezar el
rosario. Ellos me recordaron qué no podemos intentar transmitir el Evangelio de
Jesucristo sin antes habernos encontrado con Él, y nuevamente comprobamos que
la oración es eficaz cuando la hacemos en gracia de Dios. Él es la fuente de
todo apostolado. Y el Espíritu Santo es el gran compañero de camino, el que
siempre nos impulsa y nos arroja a transmitir el Gozo del Evangelio del que
habla el Papa Francisco.
Ver también a
los jóvenes visitando casas, conviviendo con personas de la comunidad en las
comidas, preparando las charlas y las dinámicas de las sesiones para
compartirlos a otros jóvenes es para mí una señal importante del amor de Dios,
al descubrir cómo se dedicaban a transmitir la Palabra de Dios respecto con
respecto al Misterio Pascual (Muerte y Resurrección). Para mí es la señal de que
Dios verdaderamente existe, de que está en medio de nosotros y de que hay
quiénes lo aman tan profundamente cómo estos chicos, cuyo ímpetu juvenil me
recuerda el que yo tenía cuando en el seminario iba a las misiones.
Tuve la
oportunidad de visitar en dos ocasiónes a los chicos que realizaban misión en
la Parroquia hermana de Nuestra Señora de Guadalupe Salud de los Enfermos en
Escobedo, N.L. En el poco tiempo que me tocó convivir con ellos me dieron un
testimonio de entrega y de servicio, de fraternidad, de trabajo en equipo, con
el párroco y los jóvenes y seminaristas pertenecientes a aquella comunidad
parroquial. Para mí fue un signo bellísimo de ser verdaderamente Iglesia.
Por un
acuerdo con el Padre José Luis y el párroco de la parroquia de la Santa Cruz me
tocó celebrar el Domingo de Ramos, el Jueves Santo y la Vigilia Pascual en la
Capilla de Cristo Rey de dicha parroquia. Eso lo tuve que combinar con la
celebración de Semana Santa que realicé en la Casa Hogar de la Misericordia con
los hermanos de la tercera edad, me apoyaba un matrimonio amigo trasladándome
de un lugar a otro. Fue algo correteado, pero no me cansé porque a mí me
encanta celebrar la Semana Santa, especialmente la Madre de todas las Vigilias
que es la Vigilia Pascual (Sábado Santo) Recuerdo que al salir de la Capilla de
Cristo Rey el Jueves Santo, mis acompañantes y yo vimos que había un joven
tendido en el suelo inconsciente, rodeado de muchas personas, asistido por dos
señoritas que decían ser enfermeras. Mi amigo Manuel ofreció su teléfono móvil
llamando el mismo a una ambulancia y ofreciéndolo a la novia del chico para que
pudiera hacer todas las llamadas pertinentes. La joven estaba en shock y no
sabía como reaccionar, por tanto Manuel buscó en el celular del muchacho algún
contacto para investigar teléfonos de familiares para darles aviso, estuvimos
alrededor de una hora hasta que llegó la gente de Protección Civil y afirmaron
que no se requería ambulancia. Pude ver en la acción de mi amigo la idea
precisa que se quiere dar en el Jueves Santo: el servicio. Él con su celular
decidió ponerse al servicio de quienes necesitaban su ayuda y los auxilió bien.
En su acción vi la acción de Dios, Manuel es otro de los héroes de la vida
real.
Es al mismo
tiempo enriquecedor ver a los hermanos del asilo vivir de manera intensa los
días santos. En cada ceremonia pude ver cómo su corazón se compungía al
recordar los acontecimientos de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo,
así como también vibraba con la alegría del Señor Resucitado, a ellos les gusta
mucho orar y el mundo podría pensar que ya no son útiles por el hecho de que ya
no pueden hacer muchas actividades, pero esa oración que ellos hacen es lo que
mueve al mundo y lo que lo saca adelante con la fuera del bien que sigue
actuando en él. Ellos también son héroes hoy.
Y que decir
también de aquellos chicos que dejaron su hogar, su ciudad y su tiempo de
descanso y comodidad para ir a otras tierras a llevar un mensaje: el mensaje
del amor de Dios para el mundo, que envía a su Hijo para que todo el que crea
en Él tenga vida eterna en su Nombre y que muere y resucita para darnos esa
vida. Todos los jóvenes de los diferentes lugares de misión dejaron muchas cosas
para poder realizar la obra de Dios.
Por todo esto
pienso que mis jóvenes amigos son héroes de verdad, mejor que los de los
comics. Ellos han luchado por realizar la misión que les ha encomendado Dios en
el mundo y se entregaron con el ímpetu y la energía de su juventud a esta causa
con el impulso del Espíritu Santo. De Dios viene la bendición, la buena noticia
(evangelio) para el ser humano y Jesucristo, el Misionero por excelencia nos ha
enviado a imitarlo y pagará al ciento por uno el servicio que han mostrado en
esta Semana Santa, ya desde ahora lo está redituando con la alegría de haber
conocido tantos hermanos en otras partes a quienes anunciaron el Evangelio y que
también de alguna manera les han evangelizado al hacerles experimentar el amor
de Dios en sus vidas.
Por Ti Señor,
por tu Reino:
Pbro. Rolando
Vázquez C.

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