viernes, 16 de mayo de 2014

¿EXISTEN HOY LOS HÉROES? Por Padre Rola

¿EXISTEN HOY LOS HÉROES?



Cuando escucho la palabra misión me imagino a los superhéroes que aparecen en los comics y en las caricaturas, creados por Stan Lee, Bob Kane, Joe Shuster o Jerry Siegel, me es inevitable cuando he participado en misiones compararme con ellos, quizá porque soy fan de estos personajes desde que soy niño, y la comparación puede ayudar, pero sólo se aproxima de algún modo a lo que realmente es en su verdadero concepto.

También se le llama misión a la razón de ser de alguna empresa, su giro, aquello a lo que se dedican.

Creo que hay una misión que realmente vale la pena, ya que viene por Jesucristo, el Hijo de Dios, el Gran Misionero, enviado por el Padre, el que dejo ese lugar a la derecha del Padre para venir a darnos la salvación y anunciarnos el amor del Padre. El que se encarnó a tal grado que asumió lo que es más propio del ser humano: la muerte, para así poder vencerla mediante la Resurrección.

Es la misma misión que la Iglesia realiza por todo el mundo desde que Jesucristo ascendió al cielo, y que ahora nuestro grupo de apostolado de la cruz realizó en 4 parroquias con distintas realidades sociales en ocasión de la Semana Santa, la semana más grande de todas, la más dramática, la más trágica, donde surge la lucha entre la luz y las tinieblas, entre la vida y la muerte, entre la tristeza y la alegría, entre la esclavitud y la libertad.
Ser misionero significa ser audaz y aguerrido, es entregarlo todo por amar, por servir. Dios bendice al misionero que se entrega y esto lo he podido comprobar al descubrir la ofrenda de vida que realizan mis jóvenes amigos de los cuales me siento muy orgulloso y muy honrado de que sean lo sean. Juntos hemos recorrido un camino largo desde hace tiempo y ahora me da alegría poder verlos transmitir lo que han recibido: el mensaje de amor y de salvación de parte de Nuestro Señor Jesucristo.

Cada uno tiene alguna anécdota que contar, yo mismo puedo decir que fui molestado por un policía al momento en que en Potrero Anáhuac estaba acompañando a los chicos que hacían visiteo, quizá quería una “mordida”, después de platicar un rato terminó pidiéndome informes acerca de cómo bautizar a su hija. Fué un momento algo complicado, pero si no fuera por esos momentos ¿qué contamos después a los amigos? Y cada quién vivió en su lugar de misión diferentes aventuras que dieron alegría y luz a su vida.

Puedo decir que vi a Dios en los jóvenes misioneros, especialmente cuando los veía rezar el rosario. Ellos me recordaron qué no podemos intentar transmitir el Evangelio de Jesucristo sin antes habernos encontrado con Él, y nuevamente comprobamos que la oración es eficaz cuando la hacemos en gracia de Dios. Él es la fuente de todo apostolado. Y el Espíritu Santo es el gran compañero de camino, el que siempre nos impulsa y nos arroja a transmitir el Gozo del Evangelio del que habla el Papa Francisco.

Ver también a los jóvenes visitando casas, conviviendo con personas de la comunidad en las comidas, preparando las charlas y las dinámicas de las sesiones para compartirlos a otros jóvenes es para mí una señal importante del amor de Dios, al descubrir cómo se dedicaban a transmitir la Palabra de Dios respecto con respecto al Misterio Pascual (Muerte y Resurrección). Para mí es la señal de que Dios verdaderamente existe, de que está en medio de nosotros y de que hay quiénes lo aman tan profundamente cómo estos chicos, cuyo ímpetu juvenil me recuerda el que yo tenía cuando en el seminario iba a las misiones.

Tuve la oportunidad de visitar en dos ocasiónes a los chicos que realizaban misión en la Parroquia hermana de Nuestra Señora de Guadalupe Salud de los Enfermos en Escobedo, N.L. En el poco tiempo que me tocó convivir con ellos me dieron un testimonio de entrega y de servicio, de fraternidad, de trabajo en equipo, con el párroco y los jóvenes y seminaristas pertenecientes a aquella comunidad parroquial. Para mí fue un signo bellísimo de ser verdaderamente Iglesia.

Por un acuerdo con el Padre José Luis y el párroco de la parroquia de la Santa Cruz me tocó celebrar el Domingo de Ramos, el Jueves Santo y la Vigilia Pascual en la Capilla de Cristo Rey de dicha parroquia. Eso lo tuve que combinar con la celebración de Semana Santa que realicé en la Casa Hogar de la Misericordia con los hermanos de la tercera edad, me apoyaba un matrimonio amigo trasladándome de un lugar a otro. Fue algo correteado, pero no me cansé porque a mí me encanta celebrar la Semana Santa, especialmente la Madre de todas las Vigilias que es la Vigilia Pascual (Sábado Santo) Recuerdo que al salir de la Capilla de Cristo Rey el Jueves Santo, mis acompañantes y yo vimos que había un joven tendido en el suelo inconsciente, rodeado de muchas personas, asistido por dos señoritas que decían ser enfermeras. Mi amigo Manuel ofreció su teléfono móvil llamando el mismo a una ambulancia y ofreciéndolo a la novia del chico para que pudiera hacer todas las llamadas pertinentes. La joven estaba en shock y no sabía como reaccionar, por tanto Manuel buscó en el celular del muchacho algún contacto para investigar teléfonos de familiares para darles aviso, estuvimos alrededor de una hora hasta que llegó la gente de Protección Civil y afirmaron que no se requería ambulancia. Pude ver en la acción de mi amigo la idea precisa que se quiere dar en el Jueves Santo: el servicio. Él con su celular decidió ponerse al servicio de quienes necesitaban su ayuda y los auxilió bien. En su acción vi la acción de Dios, Manuel es otro de los héroes de la vida real.

Es al mismo tiempo enriquecedor ver a los hermanos del asilo vivir de manera intensa los días santos. En cada ceremonia pude ver cómo su corazón se compungía al recordar los acontecimientos de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, así como también vibraba con la alegría del Señor Resucitado, a ellos les gusta mucho orar y el mundo podría pensar que ya no son útiles por el hecho de que ya no pueden hacer muchas actividades, pero esa oración que ellos hacen es lo que mueve al mundo y lo que lo saca adelante con la fuera del bien que sigue actuando en él. Ellos también son héroes hoy.

Y que decir también de aquellos chicos que dejaron su hogar, su ciudad y su tiempo de descanso y comodidad para ir a otras tierras a llevar un mensaje: el mensaje del amor de Dios para el mundo, que envía a su Hijo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna en su Nombre y que muere y resucita para darnos esa vida. Todos los jóvenes de los diferentes lugares de misión dejaron muchas cosas para poder realizar la obra de Dios.

Por todo esto pienso que mis jóvenes amigos son héroes de verdad, mejor que los de los comics. Ellos han luchado por realizar la misión que les ha encomendado Dios en el mundo y se entregaron con el ímpetu y la energía de su juventud a esta causa con el impulso del Espíritu Santo. De Dios viene la bendición, la buena noticia (evangelio) para el ser humano y Jesucristo, el Misionero por excelencia nos ha enviado a imitarlo y pagará al ciento por uno el servicio que han mostrado en esta Semana Santa, ya desde ahora lo está redituando con la alegría de haber conocido tantos hermanos en otras partes a quienes anunciaron el Evangelio y que también de alguna manera les han evangelizado al hacerles experimentar el amor de Dios en sus vidas.

Por Ti Señor, por tu Reino:


Pbro. Rolando Vázquez C.

No hay comentarios:

Publicar un comentario